La frase “somos lo que comemos” puede complementarse con la de “sentimos lo que ingerimos”. Y es que está demostrado que los alimentos que tomamos condicionan también nuestro estado anímico.
Las dos palabras claves son: serotonina y triptófano. La primera es un neurotransmisor, la segunda un aminoácido. Y de ambas depende cómo te sientes: triste, alegre, negativo, ansioso, agresivo…
Para que lo entiendas, los niveles de serotonina y triptófano aumentan si potenciamos el consumo de alimentos ricos en vitamina B, C, magnesio, triptófano y Omega 3. Para poder producir serotonina, el sistema nervioso necesita glucosa y triptófano. Si no los tiene nuestro organismo se siente mal, nervioso y débil.
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Las dos palabras claves son: serotonina y triptófano. La primera es un neurotransmisor, la segunda un aminoácido. Y de ambas depende cómo te sientes: triste, alegre, negativo, ansioso, agresivo…
Para que lo entiendas, los niveles de serotonina y triptófano aumentan si potenciamos el consumo de alimentos ricos en vitamina B, C, magnesio, triptófano y Omega 3. Para poder producir serotonina, el sistema nervioso necesita glucosa y triptófano. Si no los tiene nuestro organismo se siente mal, nervioso y débil.


