Esto explicaría por qué para entre el 30-50% de las personas con depresión los antidepresivos no terminan de funcionar. La teoría es que abren el cerebro a una condición en la que puede propiciarse el cambio, pero no tiene por qué provocarlo.
Los SSRI (inhibidores de la recaptación selectiva de serotonina, de los cuales el más conocido es Prozam) están entre los medicamentos más comúnmente consumidos para tratar la depresión, pero no parece haber ninguna manera de saber de antemano si estos fármacos funcionarán de manera efectiva. Ahora un equipo de investigadores europeos ha desarrollado una nueva teoría de la acción de los SSRI y la ha probado en ratones estresados, revelando que las circunstancias a las que nos enfrentamos pueden influir en el funcionamiento de un antidepresivo.
Según explica la investigadora Silvia Poggini, del 'Istituto Superiore di Sanità', en Roma, Italia, los antidepresivos funcionan para muchas personas, pero en entre el 30% y el 50% de las personas con depresión los antidepresivos no funcionan. "Nadie sabe por qué. Este trabajo podría explicar en parte la razón", afirma esta experta, que presentó su teoría en la Conferencia del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología, que se celebra en Viena, Austria.
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Los SSRI (inhibidores de la recaptación selectiva de serotonina, de los cuales el más conocido es Prozam) están entre los medicamentos más comúnmente consumidos para tratar la depresión, pero no parece haber ninguna manera de saber de antemano si estos fármacos funcionarán de manera efectiva. Ahora un equipo de investigadores europeos ha desarrollado una nueva teoría de la acción de los SSRI y la ha probado en ratones estresados, revelando que las circunstancias a las que nos enfrentamos pueden influir en el funcionamiento de un antidepresivo.
Según explica la investigadora Silvia Poggini, del 'Istituto Superiore di Sanità', en Roma, Italia, los antidepresivos funcionan para muchas personas, pero en entre el 30% y el 50% de las personas con depresión los antidepresivos no funcionan. "Nadie sabe por qué. Este trabajo podría explicar en parte la razón", afirma esta experta, que presentó su teoría en la Conferencia del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología, que se celebra en Viena, Austria.






