martes, enero 18, 2011

Histeria


En el lenguaje corriente, este término designa una excitación intensa que afecta, principalmente, a las mujeres. en medicina, indica un tipo de personalidad, un conjunto de síntomas y un tipo de neurosis.

La personalidad histérica no debe confundirse con la enfermedad (neurosis histérica). Ésta se manifiesta por la presencia de síntomas en forma de una enfermedad neurológica. Estos síntomas histéricos pueden aparecer también en trastornos psiquiátricos diferentes de la neurosis histérica, como la depresión. Es importante diferenciar bien estos dos tipos de trastorno, ya que su tratamiento es diferente.

Personalidad


Existen dos formas de personalidad histérica: la primera, llamada histriónica, se caracteriza por actitudes teatrales; la segunda se caracteriza por una dependencia pasiva, que se expresa por la búsqueda de protección en el entorno. La primera suele provocar menos complicaciones psiquiátricas.

La personalidad histérica favorece la aparición de síntomas histéricos. No obstante, la complicación más frecuente es la depresión, sobre todo en las personas pasivas y dependientes, en especial si sus necesidades de protección no están satisfechas.

Síntomas

Aislados o asociados, los síntomas histéricos pueden afectar a las funciones físicas o psíquicas: Alteraciones físicas. La enfermedad se manifiesta por crisis (la clásica crisis de nervios o una crisis que se parece a la epilepsia), un sueño profundo y prolongado parecido al coma o parálisis (p. ej., incapacidad para andar). También pueden aparecer contracturas, anestesia o hipersensibilidad de la piel y trastornos de la vista, que a veces llegan a provocar la ceguera. Los dolores, frecuentes y particularmente molestos, son resistentes a los tratamientos habituales.

Alteraciones psicológicas. Los síntomas histéricos pueden alterar el funcionamiento psicológico: trastornos de la memoria (amnesia, ilusión de haber vivido situaciones imaginarias), limitación del campo de conciencia (el mundo exterior no es percibido en su totalidad) o desdoblamiento de personalidad. Finalmente, los síntomas pueden adoptar la forma de un trastorno psiquiátrico (estado depresivo o delirio, con alucinaciones).

Diagnóstico

Estas manifestaciones tienen rasgos comunes que permiten al médico diagnosticar los síntomas histéricos. Cuando el paciente se somete a exploraciones para conocer el origen de sus trastornos, los resultados siempre son normales: por ejemplo, si se trata de parálisis, los resultados no se corresponden con una afectación del sistema nervioso; si se trata de dolores, el médico no encuentra lesiones que los causen y no tienen las características de dolores funcionales (como las migrañas).

Afirmar que un síntoma no corresponde a ninguna enfermedad del organismo no siempre es fácil. Esta afirmación debe constatarse con prudencia y debe revisarse ante la menor duda. Destinados a atraer la atención, estos síntomas pueden cambiar de un día para otro. Constituyen un verdadero lenguaje del cuerpo que el paciente parece dirigir al médico.

Problemas psiquiátricos

Los síntomas histéricos son muy frecuentes durante los trastornos del humor y, en particular, en los estados depresivos. Si aparecen después de los 40 años, deben hacer pensar en una depresión. Si se trata de una neurosis histérica, los primeros signos aparecen desde el comienzo de la edad adulta. En el caso de una depresión, el tratamiento antidepresivo hará desaparecer los síntomas histéricos. Éstos también pueden surgir durante un trastorno esquizofrénico, pero en este caso, los signos de la esquizofrenia son predominantes.

Neurosis

Se diagnostica cuando los síntomas histéricos no acompañan a otros trastornos psiquiátricos. Estos síntomas suelen estar relacionados con un trastorno de la personalidad, de tipo histérico.
Se recomienda efectuar un control especial, aunque con ello no se obtenga ninguna mejoría: lo esencial es recurrir a la psicoterapia.

También puede prescribirse un tratamiento ansiolítico o, en caso de complicación depresiva, fármacos antidepresivos.

Causas

Los psiquiatras suponen que los síntomas histéricos (también llamados síntomas de conversión) tienen un origen psicológico. La expresión «conversión histérica» proviene de una idea simple: la energía psíquica absorbida en un conflicto interno se convierte y se descarga en el organismo, lo que permite reducir la angustia creada por el conflicto.

Existen otras hipótesis, sobre todo biológicas, que ya han sido desestimadas. No obstante, aunque las manifestaciones físicas sean de origen psicológico, el paciente las vive como reales y su desaparición no depende de su voluntad.

Fuente salud.doctissimo.es

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